La clave de la prevención de enfermedades en siglo XXI está en la nutrición

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La bollería industrial reduce el contenido en grasa trans

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Según un estudio llevado a cabo por el departamento de Ciencias de la Alimentación y Fisiología de la Universidad de Navarra y tras analizar el perfil lípido de varios productos de bollería industrial, se ha concluido que el contenido de grasa y ácidos trans de la bollería industrial es significativamente menor al detectado hace algunos años.

El análisis se ha realizado a productos como sobaos, ensaimadas, cremas de chocolate, etc. tanto de marcas líderes como de distribuidor no encontrándose diferencias entre ellas.

En el año 2000 el porcentaje de ácidos grasos trans en estos productos era de aproximadamente un 6,5%, mientras que los resultados obtenidos en 2012 apuntan a un 0,7%.

El consumo elevado de ácidos grasos trans aumenta la probabilidad de desarrollar enfermedades cardiovasculares. Las recomendaciones de reducir este tipo de grasas en determinados productos provenientes de organismos nacionales e internacionales han hecho que la industria reformule sus productos.

Los expertos científicos de SPRIM consideran que la industria alimentaria  tiene que seguir trabajando en esta línea para conseguir una alimentación sana y equilibrada entre la población.

La experta de la Universidad de Navarra Diana Ansorena concluye que “el trabajo pone de manifiesto la importancia de actualizar las tablas de composición de alimentos con las que se trabaja hoy día respecto al contenido en ácidos grasos trans, ya que los datos que se manejan hace unos años no reflejan el contenido real de AGT en los productos de bollería actuales y sobreestiman la ingesta de este tipo de grasas”.

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De la ‘operación bikini’ al aumento de peso en vacaciones

Con la llegada del buen tiempo, pensando en las vacaciones, la población se prepara durante la primavera para perder aquellos kilos que les sobran y poder lucirse en playas y piscinas. Sin embargo, los especialistas en prevención y nutrición de SPRIM, aseguran que tras unos días de vacaciones, la población se olvida de la ‘operación bikini’, llegando a engordar entre 2 y 3 kilos de media.

“La gente pierde un poco la conciencia de que tiene que seguir haciendo una vida sana”, la doctora María Ballesteros, miembro del área de nutrición la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), quien señala que en verano “se pierden los buenos hábitos que se llevan el resto del año”.

El peso que se suele aumentar oscila entre 2 y 3 kilos de media, lo que significa que hay gente que no engordará durante las vacaciones y quien si lo hará pudiendo llegar hasta los 5 kilos. El problema, explica, es que “existe últimamente mucha conciencia de cuidarse justo antes de las vacaciones de verano, pero una vez que ha empezado parece que todo vale, lo que conlleva unos kilos de más. Este peso no se pierde con la misma facilidad que se recupera, además hay que tener en cuenta que al igual que las pérdidas, las ganancias de peso rápidas son muy perjudiciales para el organismo desde el punto de vista de la salud metabólica.

Cuando uno gana muy deprisa, lo que gana es sólo grasa, con lo cual lo que estamos haciendo es empeorar nuestra composición corporal. Es decir, si cogemos 3 kilos en verano y luego los perdemos muy deprisa, metabólicamente reducimos masa corporal con lo que el porcentaje de grasa es mayor, lo que a largo plazo favorece que se gane peso con mayor facilidad.

Aceite de oliva virgen y frutos secos, aliados de la salud cardiovascular

Una dieta mediterránea enriquecida con aceite de oliva virgen o con frutos secos puede tener un efecto cardioprotector a largo plazo. Así los demuestra un estudio llevado a cabo por el Departamento de Medicina Preventiva de la Universidad de Navarra en el que ha participado un equipo multidisciplinar distribuido en 16 grupos de investigación y 19 centros de toda España.  El llamado estudio PREDIMED (acrónimo de “Efectos de la dieta mediterránea en la prevención primaria de la enfermedad cardiovascular”) se inició en 2003 y, aunque no publicará sus conclusiones finales hasta 2012, el seguimiento que viene haciendo en más de 7400 pacientes ha revelado ya notables resultados.

El Dr. Ramón Estruch Riba, Coordinador Nacional del Estudio PREDIMED, dio a conocer algunos detalles de este ensayo clínico de intervención nutricional en la última edición de las  Jornadas Nacionales de Nutrición Práctica, celebradas el pasado mes de abril en Madrid y organizadas por SPRIM, grupo global especializado en estrategia, innovación y marketing en salud y bienestar y SEDCA. Así, explicó que “los sujetos fueron divididos e tres grupos de intervención dietética, de modo que un tercio siguió una dieta suplementada con aceite de oliva virgen, otro tercio siguió una dieta suplementada con frutos secos (nueves, avellanas y almendras) y el tercio restante, siguió una dieta baja en todo tipo de grasas”. Tras una observación media de seis años, los investigadores han comprobado que en las personas con riesgo cardiovascular que habían seguido una dieta mediterránea enriquecida con aceite de oliva virgen o con frutos secos se producía una regresión de las lesiones en las paredes arteriales, responsables de la arteriosclerosis. Esto no se producía en quienes habían seguido una dieta baja en grasas.

Como señala el catedrático Miguel Ángel Martínez González, director del Departamento promotor del proyecto, “la dieta es capaz de conseguir en un año lo que no se logra con fármacos en dos”. De esta forma PREMIMED, el mayor ensayo médico realizado en España, pone de manifiesto la eficacia del seguimiento de una dieta mediterránea rica en ácidos grasos monoinsaturados para la reducción de la prevalencia del síndrome metabólico de la patología cardiovascular, principal causa de mortalidad en España.