La clave de la prevención de enfermedades en siglo XXI está en la nutrición

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Conservas de pescado, una excelente fuente de nutrientes

El pescado es un alimento rico en vitaminas y minerales, fuente de proteínas de alta calidad. El contenido graso depende de la especie, siendo muy bajo en los pescados blancos y mayor en el pescado azul. La calidad de esta grasa es óptima, con un elevado porcentaje de ácidos grasos poliinsaturados beneficiosos para la salud cardiovascular, dónde destaca el alto contenido en ácidos grasos omega-3.

Dentro del grupo de pescado azul se encuentran la sardina, la caballa, el salmón, el atún, el boquerón o el pez espada. Muchas de estas especies se utilizan para elaborar conservas, siendo una alternativa muy saludable para comer pescado. El consumo de una lata nos aporta una importante cantidad de vitaminas y minerales como el fósforo, potasio o magnesio. Si además el pescado está entero con espinas, como las sardinas, aumenta el aporte de fósforo y de calcio. Por ejemplo, 100 g sardinas en aceite de oliva contienen 314 mg de Calcio, casi el 40 % de las necesidades diarias de este mineral.

A la excelente calidad nutricional se suma la facilidad de preparación, ya que los pescados en conserva están listos para consumir directamente. Según nuestras preferencias, podemos elegir entre el pescado natural, conservado en escabeche, aceite de oliva e incluso tomate frito.

Los especialistas en nutrición de SPRIM recomiendan incluir las conservas de pescado en la dieta habitual, por ser fuente de nutrientes fundamentales y por constituir una alternativa atractiva para aquellos que rechazan el pescado cocinado de otras formas.

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La vitamina D, clave para nuestros huesos

Mantener unos huesos sanos y fuertes que permitan disfrutar de una óptima calidad de vida es una de las preocupaciones más frecuentes en la población. Es fundamental adoptar unos hábitos de vida saludables, que incluyan la realización de actividad física diaria y una dieta completa y equilibrada. Los nutrientes más importantes son el calcio y la vitamina D.

Aunque la población está muy concienciada con el consumo de calcio, y se preocupa por ingerir las cantidades recomendadas, no ocurre lo mismo con la vitamina D. Al ser una vitamina liposoluble está presente en una cantidad limitada de alimentos, y algunos de ellos son consumidos en una baja proporción. Por ejemplo, el pescado azul es rico en vitamina D, además de en otros muchos nutrientes beneficiosos, sin embargo su consumo en la población es muy bajo.

Los especialistas de SPRIM recuerdan que además de la dieta, la luz solar es otra fuente de vitamina D fundamental. En nuestra piel existe un precursor que en contacto con la luz solar y tras varias reacciones metabólicas se convierte en vitamina D activa.

El estilo de vida actual se caracteriza por horarios de trabajo muy largos y realización de actividades dentro de los hogares. Es muy importante que la población sea consciente de la importancia de la vitamina D y de la luz solar como fuente vitamínica. Por eso los expertos recomiendan exposiciones solares de media hora al día, siempre con protección, junto a una dieta equilibrada. En el mercado existen multitud de productos enriquecidos con esta vitamina que pueden ser grandes aliados en el cumplimiento de las recomendaciones.

La dieta mediterránea como ayuda para concebir

Según un estudio elaborado por el departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública y el Instituto Cultura y Sociedad de la Universidad de Navarra, la dieta mediterránea podría beneficiar a las personas que estén buscando un embarazo.

El trabajo, coordinado por el Dr. Jokin de Irala, catedrático de Medicina Preventiva, se ha realizado con una muestra de 2.000 mujeres de entre 20 y 45 años, en quienes se observó que aquellas que más se adherían a un patrón de dieta mediterránea tenían menos dificultades para lograr un embarazo.

Las voluntarias del estudio seguían dos patrones de dieta fundamentales: un patrón más occidentalizado caracterizado por un alto consumo de carnes rojas, comida rápida, lácteos enteros, repostería industrial, patatas, huevos, cereales refinados, salsas, comidas procesadas y refrescos azucarados y un patrón mediterráneo que incluía un alto consumo de aceite de oliva, verduras, pescados, frutas y carne de ave, así como mayor consumo de lácteos bajos en grasa.
En función de estos dos modelos, y tras realizar el seguimiento de las voluntarias durante una media de seis años y medio, los especialistas identificaron que las mujeres con mayor adhesión al patrón mediterráneo habían presentado una probabilidad un 44% menor de consultar al médico por tener dificultades para concebir.

En las próximas XVI Jornadas Nacionales de Nutrición Práctica, que se celebrarán el 14 y 15 de Marzo en Madrid y que están organizadas por SPRIM, grupo global especializado en estrategia, innovación y marketing en salud y bienestar, se abordará este tema en la mesa redonda “Alimentos Mediterráneos”. Además, dicho grupo de expertos, recomienda llevar a cabo un patrón de dieta mediterránea para toda la familia que incluya un alto consumo de productos vegetales (frutas, verduras, legumbres, frutos secos), pan y otros cereales a poder ser integrales, carnes y pescados magros y el aceite de oliva como grasa principal.

Omega-3, aliado del buen funcionamiento del cerebro

Según han demostrado los resultados de un estudio realizado por investigadores del Helmholtz Zentrum München, German Research Centre for Environmental Health, en Alemania, en el marco del Proyecto Nutrimenthe, el consumo de pescado durante el embarazo, en su mayoría azul, mejora el funcionamiento del cerebro de los niños.

Gracias a este estudio se ha podido confirmar que los niños nacidos de las mujeres que realizaron los mayores consumos de pescado durante el embarazo lograban los mejores resultados en los test de inteligencia verbal, habilidades motoras y sociabilidad. 

Esto se debe a que el pescado azul es la mayor fuente de ácidos grasos de cadena larga omega-3, que incluye el ácido docosahexaenoico, un importante componente estructural de las células, sobre todo las del cerebro, y que se acumula durante el desarrollo del feto.

El Estudio ALSPAC, iniciado en 1991 para entender los factores genéticos y medioambientales implicados en el desarrollo de enfermedades, ya demostró en su día que la ingesta de pescado durante el embarazo está relacionada con el cociente intelectual, sobre todo la inteligencia verbal del niño a los ocho años.

En las próximas  XVI Jornadas Nacionales de Nutrición Práctica, que se celebrarán el 14 y 15 de Marzo en Madrid y que están organizadas por SPRIM, grupo global especializado en estrategia, innovación y marketing en salud y bienestar, se abordará este tema en la mesa redonda “Sistema nervioso central: alimentación, psicología y cerebro”  donde contará con la presencia de la Doctora María Reina García Closas, especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública, para hablarnos sobre la influencia de los ácidos grasos Omega-3 en el tratamiento y prevención de enfermedades neurodegenerativas.